GEOPOLÍTICA

Publicado: 28 noviembre, 2013 en Comuniación

El acuerdo alcanzado en Ginebra entre Irán y el Grupo 5+1 puede calificarse de histórico porque es un punto de inflexión que puede inaugurar un cambio geopolítico. Ha sido fruto de un largo período de negociaciones y ofrece un gran potencial para redefinir un nuevo equilibrio regional e internacional. 

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A él se ha llegado tras muchas horas de negociaciones, iniciadas hace ya 10 años con el impulso de Javier Solana. Estuvo casi cerrado en muchas ocasiones aunque lo impidieron las circunstancias geoestratégicas y la falta de voluntad política de Irán y Estados Unidos.

Fue posible hace unos días por diversas razones y por la lógica política desplegada en el espacio abierto por la diplomacia, pues cuando se busca el acuerdo éste siempre puede encontrarse. Sin la visión de Obama y Rohaní, los intentos de negociación hubiesen sido baldíos.

También ha sido decisivo y hay que felicitar por su trabajo al equipo y a la Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y de Política de Seguridad, Catherine Ashton, así como al ministro ruso, Serguéi Lavrov, por su habilidad política y buenos oficios diplomáticos.

Este éxito demuestra que Europa tiene la capacidad y el saber hacer suficientes para afrontar con garantías un proceso negociador tan complejo como el programa nuclear iraní. Por ello, los europeos deberíamos extraer varias lecciones del acuerdo, recuperar nuestra autoestima y estimular nuestra participación en otras crisis que requieren de soluciones de diálogo y consenso.

Entre las más importantes lecciones del acuerdo de Ginebra está el hecho de comprender e interiorizar su propia fragilidad y la necesidad de ofrecer algún mecanismo que consolide el cambio histórico en la región.

En este sentido, Europa podría ofrecer su experiencia en la promoción de modelos de éxito en momentos de cambios estratégicos de calado histórico. Si en 1975 el Acta de Helsinkisirvió para reconocer a la URSS y garantizar la intangibilidad de las fronteras a cambio de asumir la responsabilidad y el compromiso en favor de los derechos humanos, se podría imaginar una propuesta de conferencia de seguridad y cooperación para Oriente Próximo, con la participación de Israel, y abordar en ella todas las cuestiones aún pendientes en la región. Es decir, desde las capacidades nucleares y de seguridad hasta las cuestiones políticas, sociales, económicas, financieras y culturales.

El Grupo 5+1 ha realizado un gran trabajo sobre un área fundamental para la seguridad de la zona y ahora les corresponde a actores como la UE, los países del Golfo Arábigo y Turquía diseñar un nuevo marco de seguridad colectiva para el siglo XXI en una región vital para nosotros y para la estabilidad internacional. 

Fuente: Miguel Ángel Moratinos

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